Nadie llega a nosotros diciendo "no quiero sanar". Llega con una excusa perfectamente razonable, vestida de lógica, de responsabilidad, incluso de amor por otros.
Pero detrás de cada excusa hay una decisión: seguir posponiendo lo único que de verdad nos pertenece, que es nuestra salud, física, mental y emocional.
Aquí van las diez que más escuchamos, y algunas de las respuestas honestas que les damos ¿Cuéntanos con cual resuenas?
1. "Eso está muy lejos"
Estamos a 30 minutos de Cúcuta. Cúcuta está a pocas horas de vuelo de Bogotá —muchas veces te demoras más llegando al aeropuerto El Dorado que volando hasta acá. Lejos no es una distancia en kilómetros: Lejos queda aquel lugar o aquella cosa a dónde no queremos ir o lo que no queremos alcanzar. Lo que sí queremos, siempre encontramos la forma de hacerlo, de lograrlo.
Cuando decidimos buscar nuestro bienestar, descubrimos que siempre vale la gloria (no la pena) dar ese paso, sin importar el camino que haya que recorrer. Cuando realmente queremos alcanzar el real bienestar NO importa a dónde nos toque ir.
Es seguro has oído “cuando se quiere se puede”
2. "¿Y no pueden venir a mi ciudad?"
Es una propuesta muy cómoda. Y es muy probable que ese sea uno de tus limitaciones o desajustes: La Comodidad - el peor enemigo de la evolución - Lo que no te exige ningún esfuerzo tampoco te obliga a cambiar nada. ¿Qué es la comodidad? El deseo que nada cambie, creyendo que como todo esta, esta perfecto - y la Impermanencia es Ley - y cuando busco comodidad, busco quietud, huelo a mustio, a rancio, a muerto.
3. "Eso está muy caro"
¿Cuánto cuestan unas vacaciones? ¿Cuánto cuesta la enfermedad? ¿Cuánto cuesta trabajar enfermo, año tras año, sosteniendo una vida que ya no sostiene? El costo de sanar siempre parece alto hasta que lo comparas con el costo real de no hacerlo.
En la Escuela nos gusta recordar que, antes de preguntarnos ¿Cuánto cuesta una experiencia? también vale el gusto (no la pena) preguntarse ¿Qué valor puede aportar a nuestra vida?
Más allá del conocimiento, nuestros programas son una oportunidad para aprender, crecer y regalarte un espacio de bienestar y transformación. Sabemos que cada persona tiene sus tiempos y respetamos completamente eso. La experiencia de encaminarse hacia la salud y el bienestar, es una de las mejores inversiones que hacemos en nosotros mismos. Si en algún momento sientes que es el momento adecuado, será un gusto acompañarte.
4. "No tengo tiempo, ¿no puede ser menos días?"
Nosotros sabemos que las personas trabajan, estudian, etc. pero gracias a nuestra experiencia de más de 20 años dedicados a servir y ayudar a las personas a recuperar su salud física, mental y emocional, sabemos que las personas tienen que aprender que para sanar tienen que dedicarse tiempo, así como le han dedicado 20, 30, 50 o 60 años a hacer cosas que los han llevado a enfermarse, lo mínimo que merecen es dedicarse estos días para aprender nuevos hábitos físicos y emocionales para obtener una vida plena llena de salud y bienestar.
Para trabajar, estudiar, viajar o cuidar a los hijos, primero debes estar sana. Sin salud todo se vuelve una tortura y casi que imposible de realizar de la forma correcta.
5. "Mejor mando a mi pareja y que venga y me enseñe"
¡Muy cómodo! No priorizarte también es una excusa. Creer que el otro lo necesita más que tú es una forma "elegante" de evadirte y hacerlo responsable de tu bienestar. Sin reconocer tus molestias hacia esa persona.
Luego vendrán las respuestas como "yo no mejore porque el no aprendió - es culpa de aquel".
Esta nos recuerda a quienes sabiendo que tienen que cambiar sus hábitos alimenticios, no aprenden a cocinar y esperan que la empleada / mamá / pareja aprendan. No son responsables, ni son libres.
¡Hazte cargo de ti!
6. "¿Y tengo que dejar la carne? ¿No puedo comer pescadito?"
Acá te lo explicamos con ciencia y con consciencia. Te preguntamos ¿Quieres sanar? y contestas "A eso vine" pero cuando te mostramos que la comer carne no hace parte de nuestro diseño biológico y que te enferma. Entonces tu decisión flaquea. El gusto le gana a la decisión, y prefieres la enfermedad a la sanación. Hoy tus decisiones, gustos, hábitos estilo de vida son - literalmente - los que te han llevado a donde estás parado hoy. Y debes recordar que a eso viniste, a cambiar.
7. "Soy cristiano / católico, no creo en eso"
No somos adeptos de ninguna religión particular. Ponemos en práctica lo que maestros de más de 14 Escuelas han enseñado - Somos una escuela ecléctica - que enseña el camino de la Salud y la felicidad. La enfermedad no hace distinción entre el credo de quien la padece, y es muy probable que estés enfermo por la ausencia o falta de práctica en eso que dices creer: El perdón, la compasión, el desapego, el amor.
Aquí no te alejamos de tu camino: te reconciliamos con él, sea cual sea. Quien camina hacia la salud, se encuentra con la felicidad.
Retiros y servicios para sanarte
8. "Mi esposo, mi pareja no me deja, voy a pedirle permiso"
Hacer responsable y victimario al otro de tu decisión es una forma de evasión - por no decir falta de amor propio - y de cargarle a él una responsabilidad que no le corresponde. Quien de verdad te ama, quiere lo mejor para ti. Amar también es elegirte. De aquí sale el chantaje económico y emocional, con el cual no se debe negociar. Si pasas que el otro no te "colabora" económicamente, buscar los medios es tu verdadera responsabilidad, sabiendo que el otro esta tan enfermo como tu, o más, y que sanando tu, puedes ayudarle, incluso en el soltar.
9. "Mi jefe no me deja"
Renuncia. Enferma no eres útil a nadie, y mucho menos a ti misma. Sana, no solo recuperas tu vida: también estarás en condiciones de conseguir un empleo mejor.
La salud es un derecho tan importante como el trabajo o la educación, por ende las empresas saben que si sus trabajadores no están sanos física y/o mentalmente no prestarán un buen servicio en la empresa. Por esta razón muchas empresas conscientes, prefieren darle este tiempo de permiso a sus trabajadores para que seguir dejándolos en la miseria
10. "No tengo con quién dejar a los niños"
Incluso si estuvieras completamente sola en el mundo —sin amigos, sin padres, sin abuelos, sin cuñados, sin tíos, sin una pareja de confianza, sin siquiera tus propios hijos mayores— existen caminos. Y aunque todo eso te faltara, si te acercas, los buscamos juntos.
Bonus — "¿Y eso sí sirve? ¿Me lo garantiza?"
Garantizamos al cien por ciento nuestro trabajo. Lo que no podemos garantizar es el tuyo: que sigas las prácticas, que sostengas el proceso. Aun así, te acompañamos incluso después de que te vayas de aquí.
Bonus — "¿Puedo tomarlo desde mi casa?"
Necesitas distancia de tus espacios actuales. Retirarte para enfocarte en ti, en tus procesos, en tu alimentación, en tus tareas de perdón. Sanar en el mismo lugar donde te enfermaste es, casi siempre, la manera más lenta de intentarlo.
Bonus — "Estoy esperando el momento perfecto"
El momento perfecto es una invención de la mente para seguir postergando. Nunca vas a estar "listo" desde la comodidad: la vida no premia a quien espera, premia a quien se mueve. El momento perfecto es el que tú decides que sea.
Bonus — "Aún no estoy listo/a"
Nadie está listo antes de empezar; se está listo porque se empieza. Esperar a sentirte preparado para sanar es como esperar a saber nadar antes de meterte al agua: la preparación real ocurre adentro del proceso, no antes de él.
Bonus — "Cuando Dios quiera"
Dios ya quiso: te dio un cuerpo, una voluntad y la posibilidad de elegir todos los días. No tiene pasado, ni futuro, vive en un eterno presente, ¿Cuándo quiere Dios? ¡Ya! Poner la fecha en manos de "cuando Dios quiera" es en el fondo, poner de uevo la responsabilidad en otro. Y esta vez uno más lejos. para no tener que decidir hoy. La fe no reemplaza la acción.
Todas estas excusas tienen algo en común: no hablan del obstáculo, hablan del miedo a cambiar. Y está bien tener miedo. Lo que ya no está bien es dejar que el miedo firme por ti la decisión más importante: la de tu propia salud.

